El problema de los quesos sin lactosa no es la lactosa. Es que la mayoría sacrifican el sabor en el proceso y el resultado no convence a nadie que sepa lo que es un buen queso.
El Arquillo lo resuelve de otra manera. Con leche de cabra malagueña, maduración inferior a dos meses y una elaboración que preserva el carácter lácteo y caprino intacto — sin concesiones. Tierno, de textura suave y con ese sabor auténtico que debería ser la norma y no la excepción en los quesos sin lactosa.
Para quienes no quieren elegir entre cuidarse y disfrutar de verdad. Y para quienes ya han probado demasiados sin lactosa que no estaban a la altura.
Seleccionado para nuestra tienda gourmet porque hay productos que resuelven un problema real — y este lo hace sin renunciar a nada.





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