Cuando el arándano pierde el agua, gana en todo lo demás. El dulzor se concentra, la acidez se afina y el resultado es un bocado que no se parece a nada procesado.
Seleccionados por su punto de madurez y su color — dos indicadores que no mienten sobre la calidad del deshidratado — estos arándanos funcionan solos como snack o integrados en repostería artesanal: bizcochos, muffins, granolas, chocolates y cremas donde ese punto ácido marca la diferencia.
Para quienes exigen lo mismo a su picoteo que al resto de lo que comen. Y para quienes saben que un buen ingrediente transforma una receta corriente en algo que se recuerda.
De los productos que más sorprenden a quienes los descubren en nuestra tienda gourmet.






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