Santoña no es un origen cualquiera. Es la referencia mundial de la anchoa, y Santa Catalina es uno de sus nombres más respetados.
Ocho filetes elaborados de forma artesanal, curados en sal y seleccionados uno a uno. El resultado es una anchoa de textura firme, sabor intenso y ese punto de sal perfectamente equilibrado que solo dan años de oficio y materia prima del Mar Cantábrico.
Premiada como mejor producto europeo — un reconocimiento que no se compra ni se inventa. Para quienes saben que una buena anchoa no necesita acompañamiento para brillar.
El formato ideal para disfrutarla en su versión más pura.






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